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Sembrar semillas en primavera es una de las partes más emocionantes de la jardinería, pero también puede resultar frustrante cuando no brota nada. Muchos jardineros tienen problemas sin saber por qué sus semillas no crecen. Pequeños descuidos, desde problemas de humedad hasta errores de sincronización y almacenamiento, pueden provocar grandes decepciones. Saber a qué prestar atención puede marcar la diferencia. Aquí encontrará un desglose de los errores más comunes al sembrar semillas y cómo volver a encarrilar su jardín.
1. Semillas viejas o caducadas

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Las semillas no duran para siempre. Con el tiempo, su capacidad para brotar se desvanece, especialmente si se almacenan en condiciones húmedas o calurosas. Incluso cuando se almacenan bien, algunas semillas sólo siguen siendo viables durante uno a tres años. El uso de semillas caducadas puede provocar una germinación deficiente o nula. Siempre revise el paquete de semillas para conocer la fecha de empaque. En caso de duda, haga una prueba de germinación antes de plantar un lote grande.
2. Temperatura incorrecta del suelo

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Las semillas necesitan la temperatura adecuada del suelo para germinar. Si el suelo está demasiado frío, pueden permanecer inactivos o pudrirse. La mayoría de los cultivos de estación cálida prefieren temperaturas del suelo entre 65 y 75 grados Fahrenheit. Los cultivos de clima frío, como la lechuga o las espinacas, pueden tolerar temperaturas más bajas. Utilice un termómetro de suelo para comprobarlo antes de sembrar y mejorar sus posibilidades.
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3. Regar demasiado el suelo

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Demasiada agua puede asfixiar las semillas. Cuando el suelo está empapado, los niveles de oxígeno bajan, lo que impide que las semillas broten adecuadamente. El suelo húmedo también puede fomentar el moho y los hongos. Riega la tierra lo suficiente para mantenerla húmeda, no empapada. Una buena regla es mantenerlo húmedo como una esponja escurrida.
4. Dejar que la tierra se seque

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Las semillas necesitan una humedad constante para crecer. Si el suelo se seca después de plantar, la germinación puede detenerse por completo. Esto es especialmente cierto durante los primeros días después de la siembra. Utilice una botella rociadora o una regadera suave para mantener la superficie húmeda. Cubrir las bandejas con plástico puede ayudar a retener la humedad.
5. Mal contacto semilla-suelo

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Las semillas deben tocar el suelo firmemente para absorber el agua y comenzar a crecer. Es posible que no absorban suficiente humedad si descansan holgadamente sobre la superficie o en un suelo aireado. Presione suavemente las semillas en el suelo después de sembrar. Esto les ayuda a hacer el contacto que necesitan para brotar.
6. Plantar semillas demasiado profundas

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Enterrar las semillas demasiado abajo dificulta que lleguen a la superficie. Muchas semillas pequeñas sólo necesitan una ligera capa de tierra. Si se plantan demasiado profundo, es posible que se queden sin energía antes de abrirse paso. Siga la guía de profundidad en el paquete de semillas. En caso de duda, lo poco profundo suele ser más seguro que lo profundo.
7. Plantar demasiado poco profundo

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Si bien plantar profundamente puede ser un problema, colocar las semillas demasiado cerca de la superficie también presenta riesgos. Las semillas poco profundas pueden secarse rápidamente o lavarse durante el riego, y las aves también pueden comer semillas expuestas. Asegúrate de presionarlos ligeramente en la tierra y agrega una capa delgada encima si es necesario.
8. Usar recipientes o tierra sin esterilizar

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Las macetas viejas y la tierra usada pueden transmitir enfermedades. Estos patógenos pueden dañar las semillas incluso antes de que broten. Para sembrar semillas, es mejor usar recipientes limpios y esterilizados y mezcla para macetas fresca. También puedes hornear o vaporizar la tierra para matar los microbios dañinos si la reutilizas.
9. Falta de luz para determinadas semillas

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Algunas semillas, como la lechuga o las petunias, necesitan luz para germinar. Si los entierras bajo demasiada tierra, es posible que no broten en absoluto. Siempre verifica si el tipo de semilla necesita luz para germinar. Siémbralos en la superficie y presiónalos suavemente sin taparlos.
10. Tipo o estructura de suelo incorrecto

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Las semillas necesitan un suelo suelto y con buen drenaje para prosperar. La arcilla pesada o el suelo compactado pueden bloquear el aire y el agua. La tierra arenosa puede drenar demasiado rápido y secar las semillas. Utilice una mezcla para semillas o modifique la tierra de su jardín con abono y perlita para obtener una mejor textura.
11. Riego en frío

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Usar agua muy fría para humedecer el suelo puede afectar a las semillas, ralentizar su metabolismo y retrasar la germinación. Use agua a temperatura ambiente para mantener la tierra caliente y ayudar a que las semillas broten más rápido. Verifique la temperatura del agua, especialmente en el interior, durante la siembra a principios de primavera.
12. Alto contenido de sal o residuos químicos en el suelo

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Las sales de fertilizantes sobrantes o los productos químicos de tratamientos anteriores pueden dañar las semillas. Estos residuos pueden impedir la absorción de agua o dañar la cubierta de la semilla. Siempre enjuague los contenedores reutilizados y pruebe la tierra si sospecha que hay acumulación. Evite fertilizar en exceso antes de la germinación.
13. Interferencia de plagas o roedores

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A veces, los insectos, pájaros o roedores desentierran o comen semillas. Es posible que nunca veas las plagas, sólo los brotes que faltan. Utilice cubiertas para hileras, redes o mallas finas para proteger los semilleros. En el interior, mantenga las bandejas alejadas del suelo y vigílelas de cerca.
14. Crecimiento de moho o hongos

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Demasiada humedad y un flujo de aire deficiente pueden provocar el crecimiento de moho. El moho daña las semillas y crea condiciones insalubres para la germinación. Utilice suministros estériles, evite regar en exceso y asegure una ventilación adecuada. Elimine cualquier moho visible rápidamente y ajuste los hábitos de riego.
15. No remojar las semillas que lo necesitan

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Algunas semillas tienen una capa exterior dura que ralentiza la absorción de agua. Remojarlos antes de plantar suaviza el pelaje y acelera la germinación. Los frijoles, los guisantes y las remolachas suelen beneficiarse del remojo. Según el tipo de semilla, siga tiempos de remojo específicos, generalmente de 4 a 12 horas.
16. Saltarse los requisitos de estratificación

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Ciertas semillas necesitan un período de frío para romper el letargo. A esto se le llama estratificación. Si te saltas este paso, esas semillas no brotarán. Los ejemplos incluyen lavanda, algodoncillo y algunas flores silvestres. Imita la naturaleza colocando semillas en toallas de papel húmedas dentro del refrigerador durante varias semanas.
17. Bandejas o parcelas de semillas abarrotadas

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Plantar semillas demasiado cerca puede limitar el flujo de aire y aumentar la competencia por la luz y los nutrientes. Las plántulas abarrotadas a menudo se debilitan o no crecen en absoluto. Separe las semillas según las instrucciones del paquete. Aclarar las plántulas posteriormente también ayuda a que las plantas más sanas prosperen.
18. Niveles bajos de humedad en el interior

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El aire interior puede ser muy seco, especialmente en invierno. El aire seco hace que el suelo pierda humedad rápidamente. Esto puede impedir que las semillas broten. Utilice una cúpula de humedad o una envoltura de plástico para atrapar la humedad. Rociar con agua también ayuda a mantener las condiciones ideales para la germinación.
19. Usar agua del grifo con cloro

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El agua clorada puede dañar los microbios beneficiosos y las semillas sensibles. Si bien la mayoría de las semillas toleran el agua del grifo, algunas pueden estancarse debido a la exposición al cloro. Deje reposar el agua durante la noche para permitir que el cloro se evapore. O utilice agua de lluvia o agua filtrada cuando sea posible.
20. Época del año o zona equivocada

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Plantar semillas demasiado pronto o en la zona equivocada puede provocar fracasos. Algunas semillas necesitan días más largos o noches cálidas para germinar. Verifique su zona de rusticidad del USDA y las fechas de heladas locales. Siempre haga coincidir el tiempo de siembra con las necesidades estacionales de la semilla.
21. Error de cálculo sobre la viabilidad de las semillas

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Sólo porque una semilla se vea bien no significa que crecerá. La edad, las condiciones de almacenamiento o los daños invisibles pueden afectar la viabilidad. Coloque algunas en una toalla de papel húmeda para probar las semillas y espere de 7 a 10 días. Si la mayoría no brota, reemplace el lote con semillas frescas.
Dale a tu jardín un buen comienzo

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Germinar semillas puede ser complicado, pero conocer los errores más comunes le ayudará a evitarlos. Cada pequeño detalle, desde la temperatura del agua hasta el tipo de suelo, juega un papel importante en el éxito de su jardín. Al comprender qué causa que las semillas se estanquen, podrá tomar mejores decisiones y aumentar su tasa de germinación. Con un poco de cuidado y atención, su plantación de primavera puede prosperar desde el primer brote. ¡Feliz crecimiento!