
Shutterstock
¡No todas las plantas son buenas vecinas! Algunas plantas liberan sustancias químicas, compiten por los nutrientes o atraen plagas que pueden dañar a sus compañeras. Cultivar plantas incompatibles juntas puede provocar malas cosechas, retraso en el crecimiento o enfermedades de las plantas. Para que tu jardín siga prosperando, aquí tienes combinaciones de plantas que debes evitar cultivar juntas.
1. Tomates y patatas

Shutterstock
Los tomates y las patatas pueden parecer una combinación perfecta ya que pertenecen a la misma familia, pero son malos compañeros en el jardín. Ambos son muy susceptibles al tizón tardío, una enfermedad fúngica que se propaga fácilmente entre ellos. Si una planta se infecta, la otra sufrirá, lo que provocará la pérdida total de la cosecha. Para proteger ambos cultivos, cultívelos por separado y rote su ubicación anualmente para evitar la acumulación de enfermedades. También compiten por los nutrientes, ya que ambos se alimentan mucho, lo que añade otra razón para mantenerlos separados.
2. Frijoles y cebollas

Shutterstock
Los frijoles y las cebollas nunca deben plantarse juntos porque las cebollas liberan compuestos de azufre en el suelo, lo que impide el crecimiento de los frijoles. Los frijoles dependen de las bacterias fijadoras de nitrógeno para prosperar y las cebollas interfieren con este proceso, lo que dificulta que los frijoles desarrollen raíces fuertes. Como resultado, las plantas de frijol pueden tener dificultades para crecer y producir menos vainas. Para mantener ambas plantas sanas, cultive las cebollas por separado de los frijoles y otras legumbres. Dado que a las cebollas les va bien con las zanahorias y las brassicas, plántalas con estos compañeros.
¿Quieres guardar este artículo?
¡Te lo enviaremos por correo electrónico para que puedas leerlo más tarde!
Al guardar, aceptas recibir correos electrónicos ocasionales. Darse de baja en cualquier momento.
3. Repollo y Fresas

Shutterstock
Si bien el repollo consume importantes nutrientes, la principal preocupación al plantar repollo y fresas juntos es su atracción mutua por plagas como babosas y caracoles, que pueden dañar ambas plantas. Las fresas atraen babosas, pulgones y otras plagas que pueden dañar las plantas de repollo.
4. Zanahorias y Eneldo

Shutterstock
El eneldo y las zanahorias pueden parecer una combinación ideal ya que pertenecen a la misma familia de plantas, pero pueden dañarse entre sí. El eneldo puede afectar negativamente a las zanahorias si se le permite madurar y colocar semillas cerca. Para evitarlo, es recomendable plantar el eneldo y las zanahorias por separado o cosechar el eneldo antes de que florezca.
5. Maíz y Tomates

Shutterstock
El maíz y los tomates son plantas que acaparan espacio y no crecen bien juntas. Compiten fuertemente por los nutrientes, el agua y la luz solar, lo que da como resultado plantas más débiles con rendimientos reducidos. Además, ambos cultivos son muy atractivos para las mismas plagas, incluidos el gusano cogollero del maíz y el gusano córneo del tomate, que pueden propagarse rápidamente entre ellos y causar daños graves. Para tener un jardín más saludable, plante estos cultivos en camas separadas e implemente técnicas adecuadas de control de plagas.
6. Pimientos e Hinojo

Shutterstock
El hinojo es conocido por ser una mala planta acompañante para la mayoría de las verduras, incluidos los pimientos. Produce sustancias químicas alelopáticas que pueden inhibir el crecimiento de las plantas cercanas, ralentizando su desarrollo y reduciendo la producción de frutos. Los pimientos necesitan un suelo rico y fértil para producir una cosecha abundante, pero la presencia del hinojo puede privarlos de nutrientes esenciales. La mejor estrategia es mantener el hinojo en su jardín para evitar problemas de crecimiento no deseados.
7. Pepinos y Hierbas Aromáticas

Shutterstock
Los pepinos prefieren un ambiente de cultivo cálido y húmedo, mientras que las hierbas aromáticas como la salvia, el romero y el tomillo prosperan en suelos secos y con buen drenaje. Cuando se plantan juntas, las hierbas pueden privar a los pepinos de la humedad que tanto necesitan, provocando que se marchiten y tengan dificultades. Además, las hierbas aromáticas fuertes pueden alterar el sabor de los pepinos cuando se cultivan demasiado cerca. En su lugar, opte por plantas complementarias como la albahaca o el eneldo, que pueden disuadir a las plagas mientras coexisten con los pepinos en las mismas condiciones de crecimiento.
8. Girasoles y patatas

Shutterstock
Los girasoles son hermosos y beneficiosos para atraer a los polinizadores, pero pueden resultar problemáticos cuando se plantan cerca de patatas. Los girasoles producen sustancias químicas naturales que inhiben el crecimiento de las plantas vecinas, incluidas las patatas. Sus raíces profundas también compiten por agua y nutrientes, lo que puede provocar plantas de papa atrofiadas con tubérculos más pequeños. Para evitar estos problemas, cultive girasoles en un área separada que no interfiera con otros cultivos.
9. Lechuga y Brócoli

Shutterstock
La lechuga y el brócoli pueden ser cultivos de estación fría, pero tienen diferentes necesidades de suelo que los convierten en malos compañeros. El brócoli se alimenta mucho y extrae grandes cantidades de nitrógeno del suelo, que la lechuga necesita para el crecimiento de sus hojas. Las lechugas pueden volverse pálidas y débiles debido a la falta de nutrientes si se plantan juntas. Además, las hojas anchas del brócoli pueden dar sombra a la lechuga, impidiendo que reciba suficiente luz solar.
10. Berenjenas y Frijoles

Shutterstock
Las berenjenas y los frijoles pueden parecer lógicos, pero es posible que no crezcan bien juntos. Los frijoles atraen a los pulgones, que atacan las hojas de berenjena, debilitando la planta y reduciendo la producción de frutos. Sin embargo, no todos los frijoles son malos para las berenjenas. Los frijoles arbustivos pueden ser realmente beneficiosos, ya que fijan nitrógeno en el suelo, lo que ayuda a que las berenjenas crezcan. El problema es más la atracción de plagas que la competencia directa.
11. Calabazas y Calabacines

Shutterstock
Las calabazas y los calabacines son plantas extensas que necesitan mucho espacio, lo que las convierte en malas compañeras. Cuando se cultivan juntos, compiten por la luz solar, el agua y los nutrientes, lo que reduce los rendimientos y produce frutos más pequeños. Estas plantas pertenecen a la misma familia y pueden polinizarse de forma cruzada, lo que da como resultado frutos de formas extrañas o menos sabrosos. Para maximizar su crecimiento, dales suficiente espacio para esparcirse o plántalas en diferentes secciones del jardín.
Plante sabiamente para tener un jardín más productivo

Shutterstock
Emparejar las plantas correctamente es esencial para un crecimiento saludable y altos rendimientos. Aunque las combinaciones de plantas pueden parecer inofensivas, pueden obstaculizar el desarrollo de otras, atraer plagas o agotar nutrientes vitales. Puede disfrutar de un jardín próspero y productivo con cultivos más fuertes y saludables manteniendo separadas las plantas incompatibles. ¡Elige sabiamente tus plantas compañeras y tu jardín te lo agradecerá!