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Mantener las plantas de interior sanas significa más que simplemente acordarse de regarlas. De hecho, muchos hábitos comunes de riego pueden hacer más daño que bien. Los pequeños errores pueden acumularse rápidamente, desde usar el tipo de agua incorrecto hasta ignorar los signos de exceso de riego. Los jardineros de todos los niveles pueden ayudar a que sus plantas prosperen aprendiendo qué evitar y qué hacer en su lugar. Estos son algunos de los errores de riego en interiores más comunes a los que debes prestar atención y qué puedes hacer para evitarlos.
1. Riego según un horario fijo

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Cumplir con un horario de riego estricto puede ser perjudicial porque las plantas de interior no siempre necesitan agua a la misma hora cada semana. La temperatura, la humedad y la luz solar afectan la rapidez con la que se seca el suelo. Si riegas con demasiada frecuencia sin revisar el suelo, las raíces de tu planta pueden pudrirse. En su lugar, presione el dedo aproximadamente una pulgada en el suelo. Si se siente seco, es hora de regar. Si todavía está húmedo, espera uno o dos días.
2. Dejar las plantas reposar en agua estancada

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Las raíces de las plantas pueden asfixiarse o pudrirse cuando el exceso de agua se acumula en platillos o macetas decorativas sin drenaje. A la mayoría de las plantas de interior no les gusta permanecer en el agua, y la humedad permanente crea el ambiente perfecto para hongos y plagas. Vacíe siempre el platillo poco después de regar, o utilice una maceta con drenaje adecuado dentro de su recipiente decorativo.
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3. Usar agua del grifo fría o rica en minerales

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El agua fría puede dañar las raíces de las plantas, especialmente las tropicales que prefieren el calor. El agua dura del grifo también puede contener minerales como calcio o cloro que se acumulan en el suelo y dañan las raíces con el tiempo. Para ayudar a evitar la acumulación de minerales, use agua a temperatura ambiente que haya estado afuera durante la noche o agua filtrada.
4. Ignorar las necesidades de drenaje

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Sin orificios de drenaje, el agua no tiene adónde ir y se acumula en el fondo de la maceta, lo que provoca la pudrición de las raíces. Incluso si la capa superior del suelo parece seca, el agua puede acumularse debajo de la superficie. Elija siempre macetas con orificios de drenaje y coloque un platillo debajo para recoger el exceso de agua. Esto ayuda a que tu planta se mantenga sana y respire adecuadamente.
5. Riego durante el letargo

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Muchas plantas de interior pasan por una fase de descanso en otoño o invierno. Durante este tiempo necesitan menos agua porque crecen más lentamente. La humedad adicional puede causar daño a las raíces o moho si continúa regando como de costumbre. En su lugar, revise la tierra con cuidado y reduzca la frecuencia de riego durante estos meses más fríos.
6. Nebulización en espacios con poco flujo de aire

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La nebulización puede aumentar la humedad de algunas plantas de interior, pero también puede fomentar el crecimiento de moho o hongos, especialmente en habitaciones con poco flujo de aire. Las hojas que permanecen húmedas durante demasiado tiempo tienen más probabilidades de tener manchas foliares o mildiú polvoriento. Si su planta necesita humedad, intente usar una bandeja de guijarros o un humidificador en lugar de nebulizar.
7. Usar herramientas de riego sucias

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Las regaderas y herramientas sucias pueden propagar bacterias dañinas, moho o huevos de insectos de una planta a otra. Con el tiempo, la acumulación dentro de los contenedores también puede afectar la calidad del agua. Enjuague y limpie su equipo de riego regularmente con agua tibia y jabón para ayudar a mantener sus plantas seguras y saludables.
8. Uso excesivo de macetas con riego automático

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Las macetas con riego automático pueden resultar útiles, pero no deben sustituir el cuidado habitual de las plantas. Es posible que la tierra aún se humedezca demasiado si olvida revisarla. A algunas plantas no les gusta la humedad constante y pueden sufrir si se dejan en un sistema de riego automático durante demasiado tiempo. Controle siempre el suelo y ajuste la cantidad de agua que agrega según las necesidades de cada planta.
9. Regar todas las plantas igual

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Diferentes plantas necesitan diferentes cantidades de agua. Un helecho se secará rápidamente, mientras que una suculenta puede pasar semanas sin beber. Regar todas tus plantas de la misma manera puede hacer que algunas se marchiten por la sed y otras se pudran. Conozca qué prefiere cada planta y riegue según su tipo específico y sus condiciones de crecimiento.
10. Tratar las suculentas como tropicales

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Las suculentas y los cactus almacenan agua en sus hojas y tallos, por lo que necesitan mucha menos humedad que las plantas tropicales. Regarlos en exceso hace que sus raíces se pudran rápidamente. Deje que la tierra se seque completamente entre riegos. Utilice una mezcla de tierra arenosa y con buen drenaje y proporcióneles mucha luz para que sigan prosperando.
11. Interpretar mal las hojas amarillas

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Las hojas amarillas suelen ser una señal de advertencia, pero no siempre de falta de agua. El riego excesivo también puede hacer que las hojas se vuelvan amarillas al asfixiar las raíces. Antes de coger la regadera, revisa el suelo. Si está mojado, es posible que la planta esté recibiendo demasiada agua. Déjalo secar antes de volver a regar.
12. Usar bebidas en lugar de agua limpia

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Regar con restos de bebidas como refrescos, café o jugos puede dañar las plantas. Estos líquidos contienen azúcares y ácidos que atraen plagas y estimulan el crecimiento de moho. Quédese con agua limpia y corriente. Si quieres darle a tus plantas un impulso de nutrientes, utiliza un fertilizante equilibrado diseñado para plantas de interior.
13. Regar con cubitos de hielo

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Usar cubitos de hielo para regar es riesgoso para las plantas tropicales que prefieren suelos cálidos. La temperatura fría puede dañar las raíces y retardar el crecimiento. Lo mejor es utilizar agua a temperatura ambiente y verterla lentamente en la tierra para que se absorba uniformemente. Guarda los cubitos de hielo para tus bebidas, no para tus plantas.
14. Ignorando el suelo compactado

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Con el tiempo, la tierra para macetas puede compactarse, lo que dificulta que el agua llegue a las raíces. Esto puede hacer que el agua se acumule en la superficie o corra por los lados de la maceta. Afloje la tierra suavemente con un tenedor o trasplante la planta con una mezcla fresca para ayudar a mejorar el flujo de agua y la salud de las raíces.
15. Usar agua embotellada rancia

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El agua que ha estado en botellas de plástico durante demasiado tiempo puede acumular bacterias o absorber sustancias químicas del plástico. También puede volverse obsoleto, lo que no es ideal para tus plantas. Si guarda agua para usarla más adelante, manténgala en un recipiente de vidrio limpio o apto para alimentos y no la deje reposar por más de unos pocos días.
16. Riego en revestimientos infantiles

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Las macetas a menudo se encuentran dentro de cubiertas decorativas que atrapan el agua en el fondo. Si riegas sin quitar la maceta interior, se puede acumular humedad adicional y provocar que se pudra. Al regar, saque la planta de su cubierta decorativa y déjela escurrir completamente antes de volver a colocarla.
17. Olvidarse de comprobar la humedad

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La baja humedad puede hacer que las plantas se sequen más rápido, mientras que la alta humedad ralentiza la evaporación. Si ignora la humedad de su hogar, es posible que riegue demasiado o muy poco. Utilice un medidor de humedad para realizar un seguimiento de los niveles y ajustar su rutina de riego para que coincida con su ambiente interior.
18. Seguir consejos únicos

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No todos los consejos para el cuidado de las plantas funcionan en todas las situaciones. Los consejos obsoletos o vagos pueden llevarle a regar sus plantas con demasiada frecuencia o no lo suficiente. Siempre verifique la información con fuentes confiables y observe el comportamiento y las condiciones de su propia planta antes de seguir una guía única para todos.
19. Regar las coronas de hojas directamente

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Verter agua directamente sobre la corona de una planta, como ocurre con las violetas africanas, puede atrapar la humedad y provocar que se pudra. Estas áreas delicadas deben permanecer secas para evitar daños. En su lugar, riega suavemente la tierra alrededor de la base para mantener la corona seca y la planta sana.
20. Riego sin rotación de plantas

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Si siempre riegas por el mismo lado, una parte del sistema de raíces puede recibir más agua que la otra, lo que provocará un crecimiento desigual y puntos débiles. Gire sus plantas cada pocas semanas para asegurarse de que la luz y la humedad se distribuyan uniformemente en todos los lados.
21. Regar demasiado con poca luz

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Las plantas en áreas con poca luz crecen más lentamente y usan menos agua. Si las riegas con tanta frecuencia como las plantas amantes del sol, la tierra permanecerá húmeda durante demasiado tiempo. Esto aumenta el riesgo de moho o pudrición de las raíces. Reduzca el riego y asegúrese de que la tierra esté seca antes de agregar más agua.
22. Riego excesivo después del trasplante

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Después de trasplantar o mover una planta, sus raíces necesitan tiempo para adaptarse. Regar demasiado durante este tiempo puede abrumar las raíces y provocar que se pudran. Espere uno o dos días después del trasplante antes de regar y luego riegue ligeramente hasta que vea signos de nuevo crecimiento.
23. Mantener la antigua rutina después del trasplante

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La tierra para macetas fresca retiene el agua de manera diferente que la tierra vieja y compactada. Si sigues regando como antes, la planta puede acabar demasiado húmeda o demasiado seca. Después del trasplante, compruebe cómo la nueva tierra absorbe el agua y ajuste su cronograma según sea necesario.
24. Riego sin control de plagas

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Si una planta ya está enferma o tiene plagas, el riego puede extender el problema. La humedad ayuda a que prosperen algunas plagas y enfermedades. Inspeccione siempre sus plantas antes de regar. Mire debajo de las hojas y en la superficie del suelo para detectar los problemas a tiempo.
25. Verter agua sobre el follaje

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Verter agua sobre las hojas puede causar daños, especialmente al follaje peludo o delicado. También puede aumentar el riesgo de enfermedades fúngicas. Riegue siempre en la base de la planta para que la humedad llegue a las raíces donde más se necesita.
Agua más inteligente, crece más feliz

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Las plantas de interior sanas dependen de algo más que un chorrito de agua de vez en cuando. Al evitar estos errores comunes de riego, puede crear un ambiente más seguro y nutritivo para que sus plantas crezcan. Ya sea que recién esté comenzando su viaje con las plantas de interior o tenga años de experiencia, prestar más atención a cómo y cuándo riega marca la diferencia. Sigue aprendiendo, mantente atento y deja que tus plantas te guíen:ellas saben lo que más necesitan.