Las enredaderas de pepino son las favoritas de los jardineros domésticos, ya que ofrecen una planta de rápido crecimiento y alto rendimiento que puede producir docenas de pepinos por temporada.
Aunque son fáciles de cultivar, los pepinos pueden desarrollar una variedad de problemas de "amargura". Cuando un pepino crece, convierte sus hojas, tallos y otros tejidos en un “órgano comestible” que contiene un compuesto natural conocido como cucurbitacina. Este compuesto crea los eructos, el amargor y la indigestión característicos del pepino.
La cucurbitacina se encuentra naturalmente en las hojas y los tallos, pero pasa a los frutos del pepino cuando las plantas están bajo estrés, un efecto llamado "tóxico o toxicidad". Cuando comprendas qué desencadena el amargor, podrás prevenirlo en futuros pepinos.
Una vez que un pepino se vuelve amargo, no puedes repararlo. Cortar el extremo del tallo y pelar la piel elimina la mayor parte de la cucurbitacina. Si el pepino sigue siendo amargo, es mejor desecharlo y cultivar variedades nuevas, menos amargas.
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Pepino tierno sin eructos
Estrés por clima seco
Las sequías generan estrés en las plantas de pepino, alterando sus mecanismos de transporte de nutrientes. El resultado es un "cambio de sabor" en el que los tejidos de la planta, incluida la cucurbitacina, se vuelven amargos.
La sequía prolongada amplifica el amargor. Esto es común a mediados del verano, cuando las lluvias primaverales disminuyen y dominan las olas de calor.
La solución
El remojo en agua (o “mojado hasta el suelo”) es esencial durante las olas de calor y los períodos de sequía. Proporcionar abundante agua durante la temporada de crecimiento garantiza que el sistema de raíces del pepino se mantenga húmedo y funcional.
Regar a mano o instalar aspersores automáticos que lleguen a la zona de las raíces es un método confiable. Utilice una “prueba con los dedos” para confirmar que la tierra esté lo suficientemente húmeda antes de regar.
Agregar una capa gruesa de mantillo (como paja, fibra de coco u hojas caídas) evita la evaporación y deja el suelo fresco, suave y húmedo. Esta técnica de “techo verde” protege el sistema radicular del pepino.
Temperaturas extremas
Los cambios de temperatura, ya sean demasiado calientes o demasiado fríos, dañan el pepino en desarrollo. Los rangos de temperatura inferiores a 60 °F (16 °C) o superiores a 90 °F (32 °C) pueden provocar un "cambio de sabor" y obstaculizar el crecimiento adecuado.
Si bien el calor del verano a menudo produce amargura, las olas de frío más adelante en la temporada también pueden ser problemáticas. La clave es protegerse de los extremos.
La solución
Cuando las temperaturas aumentan, asegúrese de que la tierra permanezca húmeda. Añade más humedad antes de que llegue la ola de calor y enjuágalo nuevamente después de que el calor disminuya.
En caso de calor severo, usar una sombrilla o una tela de sombra puede reducir el estrés. Si surgen condiciones de frío, las cubiertas para hileras o los paños contra heladas pueden proteger el pepino atrapando el calor y evitando daños.
Suministro deficiente de nutrientes
Las deficiencias en nutrientes y calidad del suelo pueden contribuir a la aparición de pepinos amargos. Una fertilización adecuada debe ir acompañada de una humedad constante.
Las plantas necesitan un entorno “rico en nutrientes” para prosperar; de lo contrario, incluso las plantas bien regadas fracasarán.
Las alteraciones de la zona de las raíces, como las plagas o la labranza excesiva, pueden causar daños. Proteja la zona de las raíces mediante un cultivo suave.
La solución
Alimentar a los pepinos con abono (una capa de materia orgánica de dos a tres pulgadas) crea un ambiente estable y rico en nutrientes.
Para plantas en macetas o en camas elevadas, un fertilizante orgánico bien equilibrado adicional puede resultar beneficioso. Las pruebas de suelo pueden confirmar la fertilidad de su suelo.
Pepinos demasiado grandes
Los pepinos que crecen demasiado se vuelven “duros” y amargos. Las paredes celulares de un pepino maduro se vuelven duras, lo que da como resultado un bocado fibroso y menos palatable.
La cosecha regular impide que la planta llegue a esta etapa. Se puede cosechar un pepino de “taza grande” antes de que se vuelva desagradable.
La solución
Utilice la regla del “tamaño perfecto”:los pepinos pequeños, del tamaño de un bocado, son ideales como refrigerio. Para envasar alimentos, elija pepinos que midan entre 3 y 6 pulgadas de largo. La clave es evitar el crecimiento excesivo.
Variedad incorrecta
Algunos pepinos tienen tendencias genéticas que producen una mayor concentración de cucurbitacina. Los híbridos más antiguos y las reliquias familiares suelen ser susceptibles.
Cultivar múltiples variedades puede reducir la probabilidad de encontrar una única cosecha amarga.
La solución
Opte por variedades "sin burbujas" o "buenas para vegetales" que los criadores han diseñado para lograr un amargor mínimo. Estas variedades toleran mejor el calor y las condiciones secas, y son más resistentes a los factores estresantes típicos de la temporada de crecimiento.
La elección de variedades con una piel fina y robusta reduce la cantidad de cucurbitacina que se puede formar, lo que proporciona un pepino de mayor calidad y fácil de consumir.